" Recordar es vivir dos veces "

Los recuerdos tienen un valor incalculable para la mayoría de las personas y conforme pasa el tiempo, estos obtienen aún más valor. Sólo hay que mirar las fotografías de nuestros padres o de nuestros abuelos, gracias a las cuales podemos saber cómo eran de jóvenes o cómo vivían en esos tiempos. Fotografías que te hablan cada vez que las miras, que cuentan una historia y que te hacen revivir ciertos momentos con mucho cariño y con una pizca de nostalgia.

Y esque detrás de cada uno de nosotros, de cada pareja, hay una historia. Una historia que merece ser contada y recordada para siempre. En estos tres años que llevo como fotógrafa y videografa de bodas, mi objetivo siempre ha sido el de crear los mejores recuerdos de vuestro día para que, dentro de unos años cuando echéis la vista atrás, podáis revivir todos esos momentos tan especiales ¡una y otra vez! y hacer que trascienda de generación en generación.

En todo este tiempo que llevo haciendo bodas, me he dado cuenta de que no hay una boda igual a otra y de que sigo disfrutando de cada una de ellas con los mismos nervios y con la misma alegría que el primer día. Cada una de ellas ha sido una aventura que me ha llevado a conocer personas maravillosas, a descubrir lugares donde nunca había estado y a emocionarme como nunca. Porque sí, admito que alguna vez se me ha escapado alguna que otra lagrimilla :')

En mis reportajes la conexión y la naturalidad son el 90% de mi trabajo. Considero que es super importante conocer a mis parejas en persona antes del día de su boda, saber cómo se expresan, que me cuenten cosas sobre ellos, cómo se conocieron, qué música escuchan... y así crear esa conexión, esa confianza que ayude a que todo fluya con más naturalidad.

Es por eso que incluyo en todos mis reportajes la sesión de preboda de regalo, que consiste en un mini reportaje fotográfico o de video para conocernos, perder ese "miedo" a estar delante de una cámara y así el día de la boda sea todo más fácil.

No me gustan los posados, busco siempre la naturalidad del momento. Por eso, nunca os pido que miréis a cámara directamente, sino que os miréis el uno al otro, que habléis de vuestras cosas mientras camináis tranquilos de la mano, podéis abrazaros, besaros, podéis bailar, reír e incluso llorar si hace falta. Pero lo más importante es que disfrutéis de ese momento juntos. Puede que ahora no me creáis, pero llegará un punto en el que estaréis tan agusto que os olvidareis de que estoy allí captando todo lo que pasa ;)

 

¿TE HAS QUEDADO CON GANAS DE SABER MÁS

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